Un caso de ciberacoso en Bermeo

Fuentes eitb.com y deia.com

VARIAS JÓVENES DE BERMEO HAN VENIDO DENUNCIANDO AL PRESUNTO CIBERACOSO HASTA HACE TAN SOLO UN MES.

Ojos

Email o contraseña incorrectas. Ese era el mensaje que daba la voz de alarma a decenas de adolescentes de Bermeo que veían asustadas cómo les habían suplantado su identidad en las redes sociales. Alguien se había hecho con sus cuentas. "Simplemente, mi cuenta no funcionaba. Cuando me hice otra, un chaval me empezó a insultar -con palabras desagradables- a través del Tuenti, a decir cosas sin sentido sobre mi vida privada y mis relaciones de pareja", comenta una de las bermeotarras afectadas por presunto ciberacoso y que prefiere escudarse en el anonimato. Ella denunció los hechos el pasado año, "cansada" por los insultos y las amenazas a las que se veía sometida.

Su testimonio revela perfectamente el proceder del presunto acosador. En un principio suplantaba su personalidad, para posteriormente emprender los chantajes. "Fue entonces cuando me pedía que me conectara a la webcam y me amenazaba con utilizar material gráfico mío en internet", relata la afectada, de 21 años, aún cuando ya ha pasado un año desde que denunció los hechos. "Se hacía pasar por mí, o por otras chicas para conseguir información comprometida de terceros, y posteriormente chantajearlos", denuncia. Es más, apunta a que "hay chicas menores que se lo han confesado todo, incluso, hay quien ha accedido a muchas de sus peticiones", se lamenta la joven bermeotarra. "Lo triste es que me decía que era superdivertido, y que le encantaba vacilar a quien le diera la gana".

"Estaba deseando que le hicieran algo, aunque lo que me esperaba era que simplemente le pusieran una multa", explica. "Llevo un año desde que lo denuncié preguntándome si nunca iban a hacer nada con él", comenta afligida, aunque ya ha sido puesto a disposición de la Justicia. "Además -se lamenta- le he estado viendo continuamente en la calle, paseándose junto a su novia", añade la joven. No obstante, muchas de las afectadas ya pueden navegar tranquilamente por la red, a pesar de que todavía reconocen tener "miedo".

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