Desde Otxar, con amor (31)

Me veo obligada a interrumpir mis caóticas confesiones porque se me han hinchado los ovarios observando la respuesta de mis fronterizos vecinos de Txurdinaga ante la próxima apertura de un centro de ayuda a los sin techo. Vaya por delante que no pienso disculparme por el lenguaje utilizado. 

Cuando digo “ovarios” no pretendo decir “mismísimos”, sino ovarios, que les aseguro a ustedes que se me están poniendo al rojo vivo. Yo me los imagino como dos bolas de billar, ideales para machacar cabezas huecas. Cuando digo “respuesta” quiero decir “mugidos”, o más bien “balidos”. Cuando digo “fronterizos vecinos” debería decir “vecinos límite”. Cuando digo “Txurdinaga” me refiero a ese barrio pijo, chulito, privilegiado, desde donde nos miran los nuevos riquillos como si estuviéramos apestados. Cuando digo “próxima apertura” cruzo los dedos porque cuando la marea de la intransigencia se pone en marcha es capaz de arrasar con todo lo humano. Cuando digo “centro de ayuda” agradezco la existencia de seres humanos como los componentes de la Asociación Bizitegi, empeñados en demostrarnos, en contra de toda evidencia, que las personas nos queremos las unas a las otras. Y, por fin, cuando digo “los sin techo” me indigno contra la sociedad que ha hecho posible tan cruel marginación en el seno mismo de nuestro bienestar. 

¿Saben ustedes lo que significa la famosa crisis? Significa que todos no somos iguales, ni en derechos ni en deberes. Ni más ni menos. ¿Observaron la nutrida asistencia al despilfarrador último lunes de Gernika? ¿Leyeron los comentarios acerca de que aquí no se veía la crisis por ninguna parte? Falso. La crisis también se comprueba en la opulencia. Se contempla la cara A de la crisis: aquellos a quienes no les afecta un pimiento, aquellos que siguen con sus suelditos, llueva o escampe. Lo que ocurre es que los inquilinos de la cara B de la crisis se esconden en sus casas mientras observan alarmados cómo va menguando su último paquetito de arroz… o bien se tumban a dormir en los soportales porque instancias superiores se han visto obligadas, por culpa de la dichosa crisis, a embargarles el piso. 

¿Recuerdan ustedes la crisis de los 80? Ya, ya sé que no les afectó en gran medida, porque sino ahora no tendrían un ordenador conectado a Internet. Pero es que a mí me mató a un compañero. Mi amigo Chus, persona buena y cariñosa donde las haya, murió en la calle, degradado, como consecuencia directa de sus insanas dependencias. ¿Crisis de valores morales? ¿Crisis económica? ¿Crisis de modelo de sociedad? ¡Crisis de humanidad!

¿Recuerdan ustedes los problemas de drogadicción en el (su, nuestro) barrio? ¿Recuerdan el drama que supuso en toda esta (esa) zona la marginación de tantos jóvenes, su destrucción inconsciente, el desamparo de tantos padres, los robos, la desesperación de una sociedad impotente… ¿Lo recuerdan o ya se les ha olvidado? ¿Qué hacemos con los drogadictos? ¿Les cerramos la puerta de casa en pleno invierno? ¿Les echamos a los perros si no son de la familia, si no son del barrio, si no van bien vestidos…?

Siempre estamos en crisis, señores. La vida es un continuo cambio, una ruptura, una trasformación permanente. Pero mientras algunos disfrutan, en mayor o menor medida, de la cara A, otros se ven instalados en la zona oscura. Piensen ustedes en los ancianos que apenas tienen con qué vivir, que no se pueden valer por sí mismos. Piensen en los disminuidos físicos o psíquicos. Piensen en los marginados por razón de enfermedad, pobreza, raza o grupo social. Y no estoy hablando de Somalia, no, sino de aquí cerquita, de nuestro(s) barrio(s). 

¿Acaso no vemos cómo entre nosotros mismos hay apestados? En la Edad Media la religión y la incultura se complacían en creer que los enfermos de peste tenían la culpa de su desdicha. Algo habrán hecho, ellos o sus padres. Se merecen su desgracia. ¿Nos suena ese “algo habrán hecho”? Se trata de la respuesta que nos tranquiliza ante una situación de flagrante injusticia, la perfecta justificación para mirar hacia otro lado y seguir con nuestra existencia impoluta, tranquila, sin rozarnos con la parte negativa de la vida. Quizás entregando un euro de vez en cuando al pobre de la calle, para acallar la conciencia. ¿Qué conciencia? Con diez céntimos bastaría.


Ellos tienen la culpa. ¡Qué asco! ¡Qué falta de voluntad!

¿Estás seguro de lo que dices? ¿Le has preguntado al drogadicto por la historia de su vida? ¿Al alcohólico? ¿Conoces las circunstancias que impulsaron a la cárcel a aquel ex convicto? ¿Qué sabes de la familia de esa persona que atisbas tiritando de frío, medio atontada, medio aturdida, sin ninguna energía, sin las mínimas ganas de plantearse una salida? ¿Qué sabes de su ciudad de nacimiento, de su infancia, de su familia, de sus estudios, de sus trabajos, amores, pasiones…? Porque te aseguro que ha tenido de todo eso. Y tú no sabes nada de ello. Y sin embargo, le juzgas. Dices: es culpable. Que se joda. Él se lo ha buscado.

Ya comprendo que, mientras te tomas unos calamares en el Indalo, querido vecino limítrofe, te sumes a la indignación popular levantada por esa pretensión de dar calor a quien tiene frío, comida al hambriento, limpieza al sucio, esperanza al desesperado… Ya lo comprendo, vecino. Tienes miedo de que tus hijos conozcan la cara B de las crisis. Tú ya tienes el corazón encallecido, pero ellos… pobres… es tu obligación preservarlos de los peligros, ahorrarles fealdades, acostumbrarles a mirar hacia otro lado. Te felicito por tu plan educativo. Para las próximas Navidades te sugiero que les compres casco, coraza y anteojeras de diario. Parece que estuviéramos hablando directamente de asesinos de niños. Gente que no tiene fuerzas ni para levantarse del suelo. Que se jodan.

Veo que protestas. Aduces que estás a favor de que se ayude a la gente (¿con tus impuestos, estás seguro?). Pero, claro, lejos de aquí. ¿Conoces el significado de las siglas SPAN? Yo te lo digo: Si Pero Aquí No. ¿Has leído en las cartas al director de El Correo una donde un alma cándida propone que los espacios libres de los colegios se usen como dormitorios para los sin techo? ¡Está loco este hombre! ¡Habrase visto!

No me hables de proteger a los niños. Bastante desgracia tienen con educarse bajo la insolidaridad paterna, escuchando a sus progenitores farfullar protestas indignadas, repletas de un egoísmo ciego, gritando NO, EZ, NO, no los queremos aquí, llenando de carteles fanáticos las ventanas y paredes de su entorno. Sus ojos y oídos inocentes se están despertando… ¿a qué? He leído que estáis a punto de crear la primera Asociación de Vecinos del barrio. ¿Ahora? ¿Después de 30 años? Ya era hora. Enhorabuena. ¿Con qué noble motivo?

Acabo aconsejando a mis lectores a que se den un paseo por la zona baja de Txurdinaga, allá donde Bizitegi pretende abrir un centro de ayuda a los más necesitados. Propongo que observen las casas donde no existe ningún infame cartel colocado. Son muchas, pero se ven menos (siempre se oye más al que más grita, con razón o sin ella). No todo er mundo e güeno. Respecto a los que nos ensucian la vista y el espíritu con su torpe protesta panfletera, sin otros argumentos que la insolidaridad más chabacana, perdónales, señor, porque no saben lo que hacen. Yo no puedo.

Alberto Arzua

6 comments for “Desde Otxar, con amor (31)

  1. joseba
    07/11/2009 at 11:21

    Tus escritos destilan muy mala leche, puedo entender tus motivos, veo tambien que eres una persona con mucho caracter y se nota por tus comentarios, la sensibilidad que arrastan tus vivencias en el distrito 3 y supongo en otros entornos donde te mueves.
    Tus criticas acidas, hacia las personas que no son (según tu canon) solidarias con los que eufemisticamente mal llamamos desfavorecid@s, no te ayudan para hacerte amigos, (aunque me da la sensación que eso no te importa) mucho me temo que utilizando esa literatura ni siquiera pretendas convencernos, quizas como poco pararnos algo más detenidamente en tus escritos y quizas alguien como yo estoy haciendo te conteste, con todo mi respeto, que la libertad de expresion chirria en tus oidos, ni todo es de un solo color ni todos poseemos la razón al 100×100 aqui hay distintas sensibilidades y todas cuentan te guste o te disguste. yo no dudo de las bondades de los programas sociales , ni de la labor de BIZITEGUI solo discrepo de la ubicación . recibe un cordial saludo de joseba y que tengas un buen fin de semana te lo mereces.

  2. anibal
    09/11/2009 at 9:37

    HOLA

    Me parece muy bueno tu articulo. Dices muchas verdades y muy claramente.
    En Otxarkoaga hay un sentimiento generalizado de indignación contra esta movida insolidaria que estan protagonizando algunos vecinos de Txurdinaga.
    Son inteligentes, no quieren quitarse la mascara en esta sociedad politicamente correcta por eso dicen lo bueno que es el trabajo de Bizitegi, y que solo es mala la ubicación elegida.
    Pero con ello, apenas esconden sus bajos instintos, todos nos damos cuenta de que va su actitud.
    Son una gente que se crece en su mezquindad y egoismo cuando son apoyados por los partidos politicos, que en lugar de hacer valer la legalidad estan sumandose a la corriente del racismo, xenofobia, la insolidaridad y todos esos valores antihumanos.
    Les conocemos, porque muchos de ellos son oriundos de Otxarkoaga. Incluso algunos todavia tienen familia en el barrio.
    Ya lo dice el dicho popular “no hay peor piojo que el piojo resucitado”.
    Nos gustaría oir a las asociaciones de comerciantes, de vecinos (la de siempre) de Txurdinaga manifestando su opinión.
    Efectivamente, son más los vecinos y vecinas que no ponen el cartel y eso lo tenemos que tener en cuenta.
    Tambien debemos recordar siempre a los bares y comercios que han colocado el cartel, porque nosotros tambien tenemos derecho a no gastar nuestro dinero donde la gente no es solidaria.
    Estas cosas dejan muchas consecuencias, que no se piensen los partidos que el problema termina con la ubicación.
    Ahora una ola de indignación recorre Otxarkoaga y enciende los animos de los vecinos y vecinas contra este movimiento reaccionario y egoista.

    Saludos

  3. joseba
    09/11/2009 at 14:18

    Que fácil es caer en la simpleza y el insulto, cuando lo que vemos a nuestro alrededor nos disgusta, pero claro en vez de empatizar o pararse unos minutos a reflexionar por que los demás, o tal grupo opina diferente, nos tomamos a pecho las cosas y pasamos a las descalificaciones facilotas y groseras,
    En el caso de bizitegui hay dos problemas enquistados, la obsesión de colocar el local en Fernando Jiménez nº 20 a toda costa y la obsesión de los vecinos por su no ubicación,
    estando en este punto, irreconciliable las posturas, antagónicas las explicaciones, con radicalización de las posturas y dialogo roto ¿ que nos queda?
    No seré yo, quien dictamine quien tiene la razón técnica, quizás algún juez de 1ª instancia pueda decir algo, por que la razón moral o humana cada cual tiene la suya, es cuestión de principios y prioridades, aquí y ahora no voy a pronunciarme por que seria un debate para otro foro, pero se me ocurre que si bizitegui, busca otra localización para el centro de día, “aun perdiendo” saldrá airosa por qué cortara este conflicto de raíz, quedando bien con los vecinos, los políticos y las instituciones, si valora y sopesa esto, quizás para futuros inmediatos los caminos serán más asequibles, ya que nadie más les podrá tachar de oscurantismo, nocturnidad y alevosía.
    Saludos de Joseba que tengáis un feliz día.

  4. anibal
    11/11/2009 at 7:36

    PARA JOSEBA

    SALUDOS

  5. joseba
    14/11/2009 at 20:30

    para Alberto
    En primer lugar te pido disculpas, no era mi intención ofenderte, ni mucho menos menospreciar la activad epistolar que mantienes con tus lectores, más bien lo contrario, es encomiable que utilices la libertad de expresión para crear opinión.
    Por lo que paso a comentarte un par de cosas, para aclarar un poco mi postura de los anteriores escritos, evidentemente no te conozco, (eso tiene arreglo) cuando te hable de otro foro, no menospreciaba tu pagina, simplemente que yo entiendo cada tema como un foro y ahora estábamos con el foro de Bizitegui exclusivamente, y no parece correcto, mezclar cosas que en si tienen mucho recorrido y además no viene a cuento.
    Veras, mezclar sentimientos, con opiniones desafortunadas y extremas, como los ejemplos que me pones, de los pistoleros, los intolerantes, los que coaccionan y te obligan entre callar o decidir in extremis, una posición determinada por la fuerza de los que te amenazan, es perder la objetividad y el echo en si del mismo asunto, es como tirar una bola de nieve un una gran pendiente, la bola de nieve va tomando cuerpo se agranda y termina en una gran avalancha, que destroza lo que encuentra a su paso sin valorar si sirve o no sirve, solo queda el silencio, la frustración y la desolación.
    La estupidez de hacer el mal por el mal, es un sinsentido, si alguien tiene un corazón de piedra, probablemente sea que esa persona es así en su casa, en su trabajo, en su barrio y lo que es peor en su vida,
    Yo me resisto a creer, que halla personas así y no entiendo estas trifulcas, por un tema que sin ser menor, es muy importante para todos, Bizitegui ha levantado en las gentes del distrito 3 los contrasentidos y los miedos que toda persona llevamos en nuestro interior y mucho me temo que si se cierra, o se abre el local, de centro de día, va ha dejar muchas cicatrices abiertas y muchas posturas irreconciliables.
    Que tengas un feliz fin de semana y recibe un cordial saludo de Joseba

  6. La articulista
    24/11/2009 at 8:36

    Muchas gracias, Joseba, por tu amable estilo al responder a mi habitualmente excesivamente ácido escribir. Touché.
    (para los lectores menos avisados, la respuesta que aquí se comenta corresponde a un escrito mío posterior, el 32)
    No pretendía mezclar nada sino poner ejemplos para intentar explicar mejor mi postura de que todas las posturas no son igualmente válidas. Jamás tiraré bolas de nieve por grandes pendientes sino que siempre impulsaré el razonamiento y la comprensión mutua. Mientras hablemos no nos matamos.
    ¿Me estás diciendo que hago el mal por el mal o te entiendo igualmente mal? En fin, honras mi fama de diablesa.
    No te preocupes que me huelo que el centro no se va a abrir en el sitio previsto. Y está bien eso de querer que no existan heridas abiertas y posturas irreconciliables, pero me temo que esto es el mundo real y no todos estamos de acuerdo. Lo de las heridas es cuestión de cada cual. Te aseguro que todo este asunto a mí no me va a costar ni una tirita. Cabreo sí, lo reconozco.

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