CELEBRAMOS LA UNCIÓN EN FAMILIA

Me avisan al busca que me requieren en una habitación de
cuidados paliativos. Me imagino que, como casi siempre, alguien
requiere mi presencia para celebrar la unción de los enfermos
con algún familiar al que le queda muy poco tiempo
para despedirse de este mundo nuestro.
Llego a la habitación y me viene a saludar un joven cuyo
padre se está muriendo y que desea que su padre reciba el sacramento
de la unción. Cuando voy a comenzar a realizar la
celebración, una joven que atiende a su padre, me pide que
realice este sacramento también con el suyo.
Me entero en ese momento del diálogo que han mantenido
ambos jóvenes antes de llegar yo a la habitación. El
tema es que la joven mostraba reticencias a que su padre recibiese
la unción, sentimientos motivados por el miedo que
trae consigo la que Francisco de Asís llamaba hermana –en
cuanto que nos posibilita el pasar al encuentro definitivo con
el Padre–.
Ambos padres, Robus (92 años) y Antonio (80) se encuentran
ya en una situación de semiinconsciencia, pero es
algo muy importante y que sólo Dios sabe el sentido profundo
de lo que vamos a realizar con estas dos personas enfermas
y agonizantes.
En el momento en que vamos a orar al Padre con la oración
de los hermanos, unimos nuestras manos y las colocamos
sobre los hombros de Robus y Antonio. El momento es
especialmente emocionante y alcanza una elevada intensidad.
¡Esto sí que es algo realmente entrañable!
Damos gracias a Dios porque Él, no importa cuál sea la
situación que vivamos, nos sigue expresando su amor y
damos también gracias a Robus y Antonio por todo lo que
ellos han sabido amar, construir, entregarse. Por los rostros
que expresan sus hijos –hijo e hija respectivamente– debe ser
mucho y bueno. Y es de buenos hijos el reconocerlo.
Robus fallece a las dos horas de haber celebrado nuestro
encuentro y Antonio lo hará al día siguiente.
No olvidaré nunca la expresión de fraternidad que en esa
habitación hemos vivido con ellos cuando todavía estaban
entre nosotros.
Gracias, Señor, por todo lo que nos invitas a vivir en el encuentro
contigo. Eskerrik asko, benetan!

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