EL NACIMIENTO EN EL HOSPITAL

Hemos entrado ya en el mes de Diciembre. Como todos
los años, Carmen, la infatigable compañera con la que tan
feliz me encuentro en esta misión en el Hospital, ha dispuesto
todo para montar el Belén.
Durante unos días –hasta después de la fiesta de la Epifanía
o de los Reyes– en el lugar donde tenemos los libros para
disfrute del personal que acude al Hospital, estará presente el
Nacimiento o Belén del Hospital.
Sin recurrir a la ayuda de nadie, y con esa maestría que ella
tiene para todo lo manual, ha dispuesto un fondo precioso y
tomando como base la misma tabla de todos los años, ha ido
colocando, sobre una base de musgo muy verde y bonito, las
diversas figuras que completan el cuadro navideño.
En el rincón izquierdo de este conjunto, Carmen ha colocado
una cueva, hecha con cortezas de alcornoque. Allí están
María y José, el buey y la mula, así como una pequeña cuna.
En ella no está el Niño. Hasta el día 24 no aparecerá en escena.
Un buen número de personas van pasando a contemplar
el Belén. Algunas de ellas se extrañan de que no aparezca el
Niño –no saben que el primer Belén, en Greccio (Italia), y
que Francisco de Asís lo representó, no tenía Niño, sino un
desnudo altar–.
Hay quien se enfada, pensando que alguien se ha llevado
la imagen del Niño. La verdad es que no sería la primera vez.
Pero no, Carmen lo pondrá cuando sea el momento adecuado,
el día 24.

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