METRO , TENEMOS QUE ESPERAR

Los vecinos de los barrios de Bilbao alejados del metro tardarán más de lo previsto en bajar al andén. Las obras de la Línea 3, que dará servicio a Otxarkoaga y Uribarri, deberían haber comenzado el pasado mes de junio, según los plazos anunciados por las instituciones. Sin embargo, ni siquiera se ha convocado el concurso para adjudicarlas. El retraso ha sorprendido al Ayuntamiento, que también se pregunta cuándo empezarán los trabajos para prolongar el tranvía hasta Rekalde. El Gobierno vasco atribuye la demora a «cuestiones administrativas».

Los dos proyectos, que en cierto modo siguen trayectorias paralelas, iban a arrancar al mismo tiempo. Así se anunció el pasado 25 de enero en una comparecencia que tuvo lugar en el Consistorio, con la solemnidad de las grandes ocasiones. El alcalde, el diputado general y la consejera de Transportes se conjuraron para zanjar la polémica que ha salpicado estas infraestructuras desde el principio, cuando se decidió sustituir la línea de metro entre Otxarkoaga y Rekalde por una prolongación del trazado ferroviario de Euskotren. El proyecto siguió su curso entre protestas vecinales y del PP y PSE, que lo calificaron de «chuscometro» y «anillito ferroviario». Tampoco el tranvía fue bien recibido en Rekalde, donde los vecinos no se cansan de salir a la calle para reclamar el suburbano.

a consejera Nuria López de Guereñu anunció en aquella presentación que empezaba «la cuenta atrás» de la Línea 3. Con cinco nuevas estaciones -Uribarri, Zurbaranbarri, Txurdinaga, Otxarkoaga y San Antonio- y 71.000 usuarios potenciales, el nuevo trazado se presentó con todas las características del metro: frecuencias máximas de cinco minutos, estaciones diseñadas por Norman Foster y posibilidad de viajar en distintas líneas con un mismo billete, ya que el Casco Viejo actuará como un nudo de comunicaciones.

Para desterrar cualquier suspicacia, se mostraron planos y fotomontajes con fosteritos y se anunciaron fechas. Pronto se iniciarían los trámites para sacar a concurso el tramo Etxebarri-Txurdinaga, el más complejo, mientras se ultimaba el proyecto constructivo de la prolongación hasta Matiko. Las obras empezarían en junio y el trazado se pondría en servicio en 2012. En cuanto al tranvía a Rekalde, que ya encadenaba varios retrasos, se fijó la misma fecha para el inicio del tajo junto a La Casilla, para evitar interferencias con el soterramiento de Feve en Basurto. La línea, con tres nuevas paradas, empezaría a circular a principios de 2010.
Ambos trazados están definidos al detalle y el Ayuntamiento tiene reservada una partida para cubrir el 30% del presupuesto del tranvía, que costará 7,4 millones. En el caso de la Línea 3, el Gobierno vasco y la Diputación acordaron sufragar a partes iguales la inversión necesaria, de 153 millones de euros, pero todavía no han firmado el convenio de financiación. Responsables de Euskal Trenbide Sarea, adscrito al Departamento de Transportes y Obras Públicas del Gobierno vasco, sostienen que el documento «se está ultimando».
El siguiente paso será iniciar los trámites de la licitación, que en una obra de esta envergadura son largos, por lo que ya es materialmente imposible iniciar los trabajos este año. Frente a la «preocupación» del Ayuntamiento al ver pasar el calendario sin noticias, el Gobierno vasco asegura que «no existe ningún problema técnico» y que el retraso obedece a la burocracia y a la propia complejidad del proyecto. El tranvía a Rekalde no plantea tantas dificultades técnicas, aunque en la práctica sigue un camino enrevesado.

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