CULTURA MUSICAL

   

  MINUTO DE SILENCIO

Si hay algo que une a todos los pueblos y a casi todas las personas -siempre hay excepción-, es la música. Que un coro como el de Otxarkoaga cumpla cincuenta años de actividad, con miles de notas en el alma, es suficientemente significativo como para tomar el pulso a un barrio. Esos latidos han dado mucha salud a la convivencia y al tejido social. No hay duda de que en esas notas no sólo se han volcado ilusiones, sino que se ha dado un cariz diferente a los problemas. He estado presente en la actuación en la que se celebraba el cincuenta aniversario y he visto a Haendel, Offenbach y Verdi por las esquinas del barrio, en la mente de cada componente del coro. Todo eso es salud mental personal y social. Hay barrios problemáticos que tienen planteada su rehabilitación desde la cultura. Nos hace tanto bien que esto siga…

Pepe

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