Los bilbaínos viven más pero cuatro de cada diez sufren problemas crónicos

Los bilbaínos viven, de media, 81,3 años mientras que en el caso de las bilbaínas alcanzan hasta los 86,9. Así se recoge en el diagnóstico que elabora el Área de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Bilbao para la confección del II Plan de Salud con datos de Opik –el grupo de investigación del Sistema Universitario Vasco– y de Osakidetza. El informe destaca que la esperanza de vida de ellos ha aumentado desde desde 2014 en un año y medio mientras que en ellas ese crecimiento ha sido bastante menor, de 0,4 años.

«Cada año, la población de Bilbao ha ganado 1,4 meses de vida», destacó ayer el edil de Salud y Consumo, Álvaro Pérez en la presentación de este documento. Otro aspecto que analiza este estudio es la calidad de vida de los habitantes de la capital vizcaína. En este sentido, los vecinos gozan de buena salud hasta los 71 años y las vecinas hasta los 70,4 años, respectivamente. A partir de ahí empiezan a agudizarse los achaques propios de la edad y las afecciones de distintas dolencias. Y como la población bilbaína envejece sin remedio, también crecen sus problemas de movilidad y patologías. 

La mayor parte de la ciudadanía valora de forma positiva su salud, aunque casi la mitad de las mujeres y el 40% de los hombres padece algún problema crónico, según el diagnóstico municipal. Además, el 30% de las mujeres y el 22% de los hombres residentes en la ciudad tienen alguna discapacidad. 

76,6años

es la esperanza de vida media en Otxarkoaga, mientras que en Indautxu llega hasta los 82,5 año, según los últimos datos del Eustat.

El estudio realizado por el Área de Salud y Consumo pone de manifiesto que los problemas sanitarios varían en función del barrio en el que se tenga establecido el domicilio, con diferencias de hasta ocho años en esperanza de vida. Es mayor si se nace en la zona más adinerada. 

Así, por ejemplo, en Indautxu se llega a los 82,5 años de media y en Otxarkoaga, a los 76,6, según los últimos datos del Eustat. También los problemas crónicos de salud son más prevalentes entre las personas de los barrios con menos recursos. Los hombres con algún problema crónico se disparan en Otxarkoaga, Arangoiti, Uretamendi y el Peñascal, donde hay más de 750 casos por cada 1.000 habitantes. La prevalencia de mujeres con pluripatologías es casi dos veces superior en barrios como Arabella, Otxarkoaga, Bilbao La Vieja, Arangoiti e Iturrigorri- Peñascal (más de 35 casos por cada mil). Los enclaves con rentas más altas, como es el caso de Indautxu y Abando, presentan menos hombres con diabetes mellitus, que se dispara en los barrios más pobres. Mientras, las mujeres de zonas con menor posición económica sufren más problemas de depresión. 

2barriosAbando e Indautxu, gozan de las mejores tasas de diabetes mellitus, y menos casos de dolencias crónicas en proporción a Otxarkoaga, Arangoiti, Uretamendi y El Peñascal, donde se disparan.

En Otxarkoaga y Arangoiti, hay más de 135 casos por cada mil vecinas, el récord en la ciudad. En general, las bilbaínas sufren más crisis que ellos, aunque también están más afectadas por la precariedad. El problema es que ello mantiene ciertas diferencias entre generaciones. De hecho, «el riesgo de nacer con bajo peso está relacionado con el nivel académico de la progenitora» y por lo tanto, con su capacidad adquisitiva. 

El efecto de la vivienda

La principal causa de mortalidad en Bilbao hasta los 79 años son los tumores, y a partir de los 80, las enfermedades del sistema circulatorio. En los menores de 65, los accidentes y los suicidios son el tercer factor que puede propiciar una muerte. El género también influye porque hasta los 34 años, la mortalidad es dos veces superior entre los bilbaínos que entre las bilbaínas. En cuanto a los hábitos, asunto que el Área de Salud y Consumó estudió el año pasado, fumar tabaco sigue siendo frecuente entre la población y las jóvenes lo hacen más que ellos. 

2027

es

cuando culminará la elaboración del II Plan de Salud municipal, que pretende contemplar políticas y programas para mejorar los hábitos de la población y paliar la brecha de salud entre los bilbaínos.

La edil de Movilidad y Sostenibilidad, Nora Abete, expuso que «la ciudad también afecta a la salud». Las malas condiciones de vivienda, la falta de actividad física, la contaminación del aire, el ruido, carecer de espacios naturales, una menor cohesión social y el calor influyen en dolencias del cerebro (demencias, deterioro cognitivo, ictus, autismo), en el cáncer de mama, en enfermedades como la obesidad o la diabetes, en enfermedades del aparato respiratorio, del aparato reproductor… Pero «tener más zonas verdes, más naturaleza y entornos para caminar y andar en bici, hacen que la gente tenga un día a día más activo, lo que alarga la esperanza de vida», añadió.

Con todos estos datos encima de la mesa, el Área de Salud y Consumo de Bilbao se reunió ayer con los agentes sociales para seguir dando forma al diagnóstico del nuevo Plan de Salud, que prevé aprobarse en 2027 y pretende alargar la vida de la ciudadanía y mejorar su bienestar físico y emocional a través de la promoción de la salud física, mental, de la prevención y de la formación con actividades como la creación de parques para hacer deporte, el impulso a los paseos entre la tercera edad, charlas o atención psicológica. 

El mercado de La Ribera inauguró este miércoles, en este sentido, una exposición itinerante sobre la radiografía de la salud de los bilbaínos para que los ciudadanos adquieran conciencia sobre la importancia de los factores socioeconómicos, de tener hábitos saludables para vivir más y mejor y se animen a asistir a los talleres participativos. «Se busca que las personas tomen decisiones de salud con conciencia y conocimiento y promocionar los hábitos saludables», relató el edil Álvaro Pérez.

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