El precio medio del alquiler en Bilbao supera los mil euros al mes por primera vez: consúltalo barrio por barrio
Encontrar un alquiler asequible en Bilbao se está convirtiendo en una misión casi imposible. A una oferta prácticamente inexistente –solo 75 de los 407 pisos disponibles en el principal portal inmobiliario del país son arrendamientos de larga estancia– se suma el problema de los precios, que no solo es que suban, que también, sino que lo hacen a un ritmo mucho mayor que los salarios, generando situaciones de mayor vulnerabilidad. Por primera vez desde que existen registros, los cuales se remontan a 2016, el precio medio del alquiler ha sobrepasado los mil euros en la capital.
El dato hace referencia al cuarto trimestre del año pasado, el último disponible. Y se extrae de las 646 fianzas que los propietarios depositaron en el registro oficial –y obligatorio– del Ejecutivo autonómico entre los meses de octubre y diciembre. La estadística refleja que los pisos se han encarecido un 8,5% respecto a 2024, porcentaje que se incrementa hasta el 22,8% si tenemos en cuenta el valor de 2022 o hasta el 40% si cogemos como referencia el primer dato de la serie histórica, hace ya diez ejercicios. Si bien es cierto que Idealista situó ayer Euskadi como la única comunidad de España en la que el valor de los alquileres descendió el pasado agosto (-1,6% y un -0,1% en el caso de Bilbao), el portal toma como referencia la oferta y no el precio final de los contratos que se van materializando. En términos absolutos, la capital vizcaína cuenta con 16.077 arrendamientos en vigor, 300 más que en 2024.
El estallido de una nueva crisis de vivienda ha vuelto a aflorar situaciones de inestabilidad y enorme frustración entre quienes necesitan acceder a un piso de alquiler con cierta urgencia. La caída de la oferta frente a la alta demanda –en Bilbao más de 32.000 personas están inscritas en Etxebide con la esperanza de optar a una VPO o, al menos, para poder cobrar una prestación– ha puesto en jaque la solidez financiera de las familias de clase media, aquellas que antes podían arrendar un piso en el mercado libre y ahora requieren de una ayuda o un piso protegido para vivir de forma holgada.
Y si bien el sector echa la culpa del desplome de la oferta a la Ley de Vivienda que las Cortes Generales aprobaron en mayo de 2023 y que contempla, entre otras cosas, la declaración de zonas tensionadas, otros hablan de la pandemia como el origen de esta grave crisis. Mario Yoldi, el que fuera director de Planificación y Procesos Operativos del Departamento de Vivienda durante más de treinta años, aseguró en una entrevista en EL CORREO que tras el covid «el ahorro bruto de las familias se disparó» y con ello las «ganas de cambiar de piso» tras descubrir, por ejemplo, «que tener terraza era una gran virtud». La demanda aumentó mientras que la oferta era prácticamente la misma.
Más allá de las teorías, lo cierto es que los últimos datos a cierre de año publicados recientemente por el Gobierno vasco demuestran que el incremento de precios ha sido generalizado en la ciudad. Las subidas no entienden de rentas ni de poder adquisitivo. El coste de los inmuebles se ha encarecido a marchas forzadas en todas las áreas de la capital, aunque muy especialmente en los barrios de la periferia. Barrios como Indautxu o Abando, los dos más ricos de Bilbao, llevan años con alquileres por encima de los mil euros. Fue, de hecho, en 2022 cuando superaron esa franja, algo que no ocurrió en el resto de zonas. Hasta ahora. El precio medio de los domicilios en vecindarios como Ibarrekolanda, Deusto, Castaños o Basurto superó por primera vez los 1.000 euros el pasado ejercicio. En Castaños, pegado a Abando, e Ibarrekolanda el valor de los inmuebles se ha incrementado un 15% en apenas un año, el porcentaje más alto que arrastra la ciudad.
Tasa de esfuerzo
En cualquier caso, una de los indicadores que refleja con mayor claridad la dificultad que tienen las familias para acceder a un piso en el mercado libre es la tasa de esfuerzo. El porcentaje de ingresos que las unidades convivenciales destinan a la vivienda. Los expertos en sostenibilidad financiera remarcan que los hogares no deberían dirigir más del 30% de su sueldo a la mensualidad para vivir sin tener que apretarse el cinturón. Esta es una de las variables que usa utiliza el Gobierno vasco para determinar si un municipio o barrio cumple o no con las condiciones para ser declarado zona tensionada.
Y aquí son los barrios humildes los que peor parados salen, aquellos con las rentas más bajas y a los que muchas familias se han mudado en busca de pisos más baratos. Pongamos varios ejemplos. En 2016, un piso en Otxarkoaga costaba de media 543 euros; en 2022, 679; y el pasado año, 830 euros. El incremento en los últimos diez años es del 52%, mientras que la renta familiar disponible –la última estadística data de 2023 y habla de 26.300 euros anuales– ha variado un 26%.
De hecho, si tomamos como referencia el porcentaje de ingresos que las unidades convivenciales dedican al hogar, éste alcanza el 37,89%, gastos aparte, casi ocho puntos por encima de lo recomendado. En Solokoetxe, con unos ingresos anuales de algo más de 38.000 euros por hogar, la evolución ha sido similar. Los pisos se han encarecido un 43% en diez años y un 20% en los últimos cuatro. La tasa de esfuerzo es, en cambio, del 28% sin contar los suministros. Un último caso: Bolueta, una de las pocas zonas de expansión urbanística con las que cuenta Bilbao y donde las familias ganan de media unos 35.000 euros al año. Si alquilar un piso en 2022 costaba en este barrio 703 euros, ahora supera los 850.
Cuándo dejarán de subir los precios todavía no está claro. Bilbao fue declarada zona tensionada en octubre, pero aún no se han dado a conocer datos oficiales de 2026, lo que limita la posibilidad de analizar si el control de precios ha mitigado las subidas o no. Lo que se conoce hasta el momento es que por primera vez desde el año 2016, las cuantías de los arrendamientos firmados en Bizkaia a finales del pasado año fueron más elevadas que en Gipuzkoa, donde las zonas tensionadas comenzaron a funcionar mucho antes que en nuestro territorio, que concluyó 2025 con un precio medio de los alquileres por encima de los 909 euros.
La alternativa frente al alquiler suele estar en las habitaciones, que tampoco son baratas. Los últimos datos apuntan a que el precio medio de las mismas supera los 440 euros en Bilbao, aunque las ofertas alcanzan hasta los 700 u 800 euros en función de la zona.



















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