Aun a riesgo de que mi(s) lector(es) me monte(n) una manifestación analógica con pancartas bilingües frente a esta sede digital (un ordenador y dos latas de Coca Cola vacías) y barriobajera, incido en el asunto de la marginación pordiosera, dejando para mejor ocasión el detalle de mi preparto, parto y postparto que tanta expectación había creado.

Carta a Joseba, comentarista del artículo anterior (el 31)

Estimado Joseba, ¿me conoces? Lo pregunto porque desde tu declarada aversión a la simpleza y al insulto, me tildas de persona con muy mala leche, de mucho carácter, ácida, a quien “la libertad de expresión chirría en los oídos” y que se encuentra con serias dificultades para hacer amigos. De corazón te lo digo, Joseba, preferiría que me hubieras llamado subnormal. Por otro lado insinúas que mi verdadera intención al opinar acerca del tema SPAN (Sí Pero Aquí No) de candente actualidad en Txurdinaga no es otra que la de conseguir lectores. Reconozco que aquí has dado en el clavo: mis artículos mensuales en la web local del barrio de Otxarkoaga no persiguen otro objetivo que convertirme en una persona mundialmente famosa.

Pero vayamos a la argumentación propiamente dicha. El núcleo de tu exposición se basa en que “no todos poseemos la razón al 100%”, en que “hay distintas sensibilidades”, en que “la razón moral o humana cada uno tiene la suya” y en que “es una cuestión de principios y prioridades”, concluyendo que “sería un debate para otro foro”. ¿Qué tiene de malo este foro, Joseba? A mí me gusta. Y me gusta tanto que lo voy a llamar Ágora, ahora que está de moda. Por lo tanto, desde mi posición subida a una caja de frutas (vacía, no demos ideas) en un rinconcito del Ágora, paso a responderte.

Supongamos que un fulano apunta con una pistola a un mengano, con la evidente intención de cargárselo. Supongamos que al mengano no le apetece mucho. ¿Ninguno tiene la razón al 100%? Otrosí, imaginemos la muy imaginaria situación en la que un grupo de pistoleros quisiera imponer su voluntad a toda la sociedad forzando una negociación en la que, sí o sí (o te pego un tiro), se acepten sus entelequias (por ejemplo, y por decir algo, la independencia de una zona, región o barrio). ¿Existen distintas sensibilidades? Por supuesto, ya que, como tú bien dices “la razón moral o humana cada uno tiene la suya”. Lo que sucede, Joseba, es que existe una moral, una razón y una humanidad por encima de las puramente partidistas o personales. Por resumirlo de alguna manera, no toda idea personal es válida solamente por surgir de un ser humano. La subjetividad no es ningún argumento. Todas las ideas no son igualmente respetables, sino que lo respetable es la posibilidad de expresarlas. Humildemente te aseguro que te equivocas cuando dices que “la libertad de expresión chirría en mis oídos”. Desde la invención de la filosofía nada me parece tan saludable como el intercambio de opiniones. Razonadas, eso sí. En tus propias palabras, “es una cuestión de principios y prioridades”. Muy bien dicho. Estarás de acuerdo conmigo, por tanto, en que es posible discrepar de una encartelada, más o menos masiva, sin convertirte automáticamente en un inquisidor. Como también es posible (y deseable) la eliminación de símbolos nazis en espacios públicos. Aunque los nazis tengan también sus distintas sensibilidades, así como sus propias (y muy poco respetables) razones morales y humanas. ¿No te parece?

Y, siguiendo con la que creo que es tu línea de pensamiento (corrígeme si me equivoco), cuando existen distintas sensibilidades (obsesiones también les llamas), ¿qué solución nos queda? El que una de las partes ceda, ni más ni menos. Por ejemplo, venga, vale, pégame ya el tirito. Por ejemplo, hala, toma ya la independencia, pesado. Por ejemplo, ya me voy a otro sitio, porque “aun perdiendo, saldré airoso y cortaré el conflicto de raíz”. ¡Mira qué bien lo has solucionado todo! ¡Eres un genio! Te propongo otra solución, muy a tu estilo: de acuerdo, podéis dejar aquí vuestro centro, no nos importa que unos horribles asesinos pululen alrededor del colegio de nuestros hijos. ¿Qué te parece? Yo por lo menos, con todo mi mal carácter, lo aceptaría. Pero me da la impresión de que alguna de las partes no estaría por la labor. Y aquí es donde se hace necesaria la famosa discusión de razones morales y humanas que tú prefieres dejar para otro foro y que yo estoy desarrollando en este Ágora. ¿Te das cuenta de cómo cualquier sitio es bueno para argumentar? Y sin mala leche, por supuesto, con buen rollito, haciendo amigos…

Finalizo proponiéndote algo muy bonito y humano, con lo cual “quedaremos bien con vecinos, políticos e instituciones”, como tú dices, para que en los “futuros inmediatos los caminos sean más asequibles”, y ello es que la gente que ha promovido esta campaña en contra del centro de Bizitegi se destape, deje de esconderse en el anonimato y explique los verdaderos motivos de esta caza de brujas para que nadie más les pueda tachar de “oscurantismo, nocturnidad y alevosía”. Por lo que yo sé, y acabo de verdad, los de Bizitegi presentaron una propuesta pública al Ayuntamiento, propuesta que éste aprobó. Por lo que yo también creo saber, nadie pide el permiso de unos anónimos y permanentemente indignados vecinos cuando quiere abrir una pescadería maloliente o un ruidoso bar. Pero es que yo no lo sé todo, claro.

Joseba, te deseo salud, un buen día, un buen fin de semana, y hasta una buena vida. Te lo mereces todo por aguantar mi chapa.

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